Cómo acabar con un centro urbano

04 | Nov
Gobernanza, Movilidad y accesibilidad
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Fte.: Manuel Romero Bejarano .Si me queréis irse- Diario de Jerez

Ustedes, inquietos lectores de Diario de Jerez, seguro que se han preguntado en más de una ocasión de qué manera pueden aniquilar el corazón de una ciudad. No es tarea fácil, pero si uno es persistente podrá conseguirlo. Vamos a tratar de explicarles este proceso basándonos en las actuaciones de los sucesivos ayuntamientos democráticos de nuestra población desde los años ochenta hasta hoy, llenos de mentes preclaras y urbanistas de tronío que han conseguido que una tarde cualquiera de un día laborable (es decir, cuando las tiendas están abiertas) no haya ni el Tato por las vías comerciales del centro. Para mayor claridad, se lo expondremos en sencillos puntos que podrá entender hasta un niño de primaria.

1.DEJEMOS QUE LA CIUDAD CREZCA DE FORMA DISPARATADA. Ampliemos el casco urbano hasta lugares remotos con montones de urbanizaciones formadas por unifamiliares. El mito de la vida en una casa independiente llevó a montones de jerezanos a comprar chalets adosados (no casas independientes) en cabos de barrio. Amén de los problemas propios de estas zonas de escasa densidad de población (como son el aislamiento o la falta de servicios públicos y comercios básicos) el gobierno municipal jamás pensó en las dificultades de acceso de estos ciudadanos al casco histórico (que se verán a continuación) por lo que se ha creado una auténtica división, al igual que en la Edad Media, entre los habitantes de la ciudad (dígase el centro) y los de los arrabales.

2.HAGAMOS QUE EL TRANSPORTE PÚBLICO SEA UNA CACA (Y ADEMÁS CARO). En lugar de aumentar el número de líneas de autobuses se van concentrando los recorridos en unas pocas. Esto tiene como principal consecuencia que usted, antes de llegar a su destino tendrá que pasar por varias zonas de la periferia que no están en el camino más corto hacia el centro y por lo tanto tardará un buen rato hasta alcanzar el final del trayecto. Después de la excursión probablemente piense que seguro que habría empleado menos tiempo andando o incluso de rodillas. Para los más ingenuos quedan las leyendas urbanas que prometen tranvías, trolebuses, teleféricos, funiculares, escaleras mecánicas, zeppelines y el método del hombre-bala para llegar al centro.

3.MACHAQUEMOS AL TRANSPORTE ALTERNATIVO. No haremos concesiones con quienes, arriesgando su vida, decidan venir al centro en bicicleta. No habrá carril-bici ni apenas sitio donde aparcar. Que les den morcilla a los que se quieren saltar el orden establecido. Pero, por si fuera poco cinismo, encima vamos a dárnoslas de ecológicos y vamos a vender a la ciudadanía que hemos puesto en marcha un sistema de alquiler de bicicletas, algo que funciona muy bien en otras partes. Ciertamente hay ciudades en las que este sistema tiene una gran demanda porque hay infinidad de lugares donde soltar y coger los vehículos de dos ruedas, así que son muchos los que se desplazan en bicicleta. Aquí en Jerez tan sólo hay puntos de recogida en la Estación de Renfe, el Campus de la Asunción, la Biblioteca Central y la Alameda Cristina. Si usted quiere ir a otra parte, se mete el velocípedo por donde le quepa y a tomar por cleta la biciculo.

4.HAGAMOS QUE CIRCULAR EN COCHE POR EL CENTRO SEA UNA PESADILLA. Como ustedes habrán podido comprobar, el nivel de atascos que hay por el centro no se corresponde con el volumen de tráfico que soporta la zona, que no es muy grande. Ahora bien, si tenemos en cuenta que el sentido de la circulación por las calles del centro es prácticamente unidireccional y que (por ejemplo) para ir de la Porvera a Correos hay que dar una vuelta irracional, además de larguísima, tenemos que el mínimo problema en las ya de por sí saturadas calles que soportan el paso de los vehículos, se traduzca en un atasco monumental.

5.LLENEMOS LA CIUDAD DE APARCAMIENTOS SUBTERRÁNEOS. Esta actuación no es perversa en sí, cuando se adopta para solucionar un problema real de falta de aparcamiento, que no era el caso de Jerez como veremos en el siguiente punto. En el centro había muchas plazas de aparcamiento, pero ceder el subsuelo (no se puede vender) para construir aparcamientos subterráneos era una fuente de financiación para ayuntamientos ávidos de capital. Por otro lado, estas obras (algunas faraónicas como las del parking de la plaza del Arenal) dificultaron durante meses o incluso años el acceso de los ciudadanos a algunos comercios que se resintieron y hasta llegaron a cerrar sus puertas.

6.ELIMINEMOS TODOS LOS APARCAMIENTOS EN SUPERFICIE QUE PODAMOS. Como en el centro de Jerez había bastantes plazas de aparcamiento en superficie y la gente no utilizaba los parkings subterráneos, comenzó una campaña de caza y captura de dichas plazas. Hemos asistido a intervenciones estúpidas como el bodrio de boulevard de la calle Sevilla, por el que (y todos estarán de acuerdo) pasear nos transporta a las orillas del Sena. Sor Ángela de la Cruz bajó de los cielos para quitar varias plazas en la calle Carpintería Alta e incluso se han colocado maceteros ex profeso en la plaza San Andrés para que la gente no aparque. No crean que estas actuaciones eran exclusivas del Antiguo Régimen. Se pueden dar una vuelta por los alrededores de la parroquia de San Miguel para ver cómo (sin otro motivo que obligar a quienes vienen en coche al centro a gastarse el dinero en el subsuelo) se han eliminado todos los aparcamientos de las calles Barja, Pavón y Plaza de León XIII, a su templo.

7.FAVOREZCAMOS LA INSTALACIÓN DE EMPRESAS EN EL EXTRARRADIO. Y con esto no queremos decir que se le pongan trabas a quienes quieran instalar comercios fuera del centro. Vivimos en una sociedad de libre mercado y cada cuál es libre de poner su negocio donde quiera, pero casos como el de IKEA son escandalosos. Si un jerezano quiere montar su negocio en el centro contará con unas ayudas irrisorias que para colmo se las pagarán cuando venga Sanani, el de las tortas. Sin embargo, a una empresa sueca (que se llevará los beneficios a Suecia y sólo generará aquí empleo basura) prácticamente se le regala el suelo donde va a construir su centro comercial. Si esto es gobernar en provecho de una ciudad, que venga Dios y lo vea.

Bien, amigos, ahora que tenemos todos los ingredientes para causar la ruina al centro, les explicaré como se prepara el desaguisado: mezclénse todos con gran cuidado durante años y con un poco de paciencia tendrán un resultado satisfactorio.

Amigos siniestros y amantes de la soledad en general. Se acabó eso de ir a dar vueltas por el cementerio, vengan una tarde por la calle Larga. No verán gente e incluso, con un poco de suerte, encontrarán a los buitres rondando sobre las cabezas de los comerciantes.

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